Harakiri

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“Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre”. La frase de la madre de Boabdil a su hijo, el último rey moro de Granada, tras perder la Alambra y su reino me vino a la memoria cuando vi al patrón del Team Toyota F1 llorar casi a moco tendido cien tras Akiro Toyoda anunciaba el retiro de la marca de la F1.

Supongo que esta primera impresión personal es del todo errónea puesto que está basada en los puntos de vista occidentales y los patrones de conducta japoneses son muy distintos. Tanto que, desde su peculiar punto de vista, las tres grandes marcas niponas involucradas en la F1 han anunciado en muy poco tiempo su marcha y todas por idénticos motivos.

Japón es un país que para nosotros es un tanto extraño. Allí las formas importante tanto –más incluso- que el fondo. Y en una estructura societaria casi de paternalismo de la empresa hacia sus empleados y de fidelidad de éstos hacia su empleador, sólo cabía una elección honorable: la retirada.

Desde nuestro punto de vista occidental, Toyota no podía permitirse haberse encaramado hasta ser líder de los constructores y fracasar en F1. Lo de menos para ellos era el no ganar, aunque sin duda influyó. Lo más importante era que consideraban inviable el gasto santuario de la F1 en el momento en el que a la vez tenían que acometer por vez primera despidos, cierres y regulaciones.  Y por si fuera poco, ha decidido apostar por el medio ambiente, aceptar el desafío más importante que tiene planteado.
Ganar o perder es una cosa. Las lágrimas de Tadashi Yamashita no eran por eso. Sino porque estimaba que el equipo había caído por la única causa inaceptable: el deshonor. Eso que en otros tiempos llevaba al Harakiri. 

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Raymond Blancafort

¿A qué juega Raikkonen?

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Muchos aficionados se preguntan a que está jugando Kimi Raikkonen. El finés no parece estar por la labor de buscar equipo por más… o quizás sus managers se muestran –los Robertson, padre e hijo- se muestran demasiado voraces. Su postura me recuerda lo que decía divertida la señora que se ocupaba de mis primos: “Si el novio quería ir a bailar, yo al cine. Si proponía pasear, a mi me apetecía quedarse en casa…..total, me quedé sin novio”.

Kimi ha sido estos dos últimos años el piloto mejor pagado del paddock. Sus ganancias duplicaban las de sus inmediatos seguidores, incluido Fernando Alonso. Y el sentir de los “ferraristas” se decanta seguramente porque no se lo ha ganado.

Dicen que los Robertson no están dispuestos a “sacrificar” los emolumentos de su pupilo…. que es lo mismo que decir sus propios ingresos, su porcentaje. Que quieren 25 millones de McLaren y juegan con el interés de Toyota por el finés. El típico farol de póker.

Pero esta vez han quedado al descubierto porque Toyota ya ha precisado que considera  ha puesto encima de la mesa una cantidad suficiente. O sea que no puja más. Y en McLaren dicen que los Hamilton no ven con buenos ojos el retorno de Kimi. Mercedes lo quiere para uno de sus equipos… pero si no lo coloca en McLaren, en Brawn tampoco porque Jenson Button tampoco lo desea a su lado.

Pero, ¿qué piensa el insondable Kimi? Es difícil saberlo. Kimi, según los que se ocupan del “bussines” de la F-1 ha amasado una fortuna del orden de los 350 millones de euros, el doble que Alonso, dicen….merchandising y patrocinios personales aparte. Y a él le gusta correr, las sensaciones de un F-1 y le disgusta el ambiente de la F-1 (“he venido a correr no a hacer amigos”, respondió cuando le echaron en cara su aislamiento.

“Puedo seguir en F1, pasarme a los rallies o quizás correr en NASCAR”, dijo recientemente.  La pasión por correr sigue intacta. Pero Kimi busca algo en lo que esté entre amigos, menos mediático, menos dependiente de los aficionados. Dicen que cuando está en su ambiente se transforma y es afable y simpático. Pero estas cualidades las reserva para los suyos.

 

Raymond Blancafort

El lastre, arma de doble filo

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El accidente de Timo Glock en Suzuka ha levantado bastantes suspicacias entre los pilotos y los responsables de seguridad de la FIA y ha puesto de nuevo sobre el tapete el problema del lastre, pequeñas bolas, discos o plantas de tungsteno o wolframio (metales más pesados que el plomo) que se utilizan para equilibrar el coche y conseguir el reparto de pesos más adecuado.

No es una cuestión baladí. El peso mínimo de los coches es de 605 kg., piloto incluido, en cualquier momento de la carrera. Ello implica que el coche ‘en vacío’ debe pesar al menos unos 530-540 kg…. y de éstos, 60 en el peor de los casos, muy cerca de los 100 en otros –unos 20/25 kg.  menos si el coche lleva kers- corresponden al costoso lastre. Tan importante es el lastre que la FIA se ha preocupado por las “dietas” de los pilotos ya que todos han procurado adelgazar de 3 a 5 kg. este año.
Este año, la necesidad de aumentar el peso sobre el eje delantero, para que las gomas trabajen de forma adecuada, además, ha desplazado buena parte del lastre al morro, concretamente bajo el alerón delantero. Se dice que en algunos casos, el ala delantera “oculta” de 15 a 20 kg. de lastre como mínimo.

Las lesiones de Glock se debieron a que tras su golpe, el alerón delantera pasó bajo el chasis y el lastre lo abrió como un abrelatas hace con una lata. Resultado, un corte profundo en una pierna que le costó 14 puntos de sutura. Y además, tuvo una fractura de vértebra provocada por el golpe.
Pero no es el único peligro. Un alerón roto en plena pista ahora representa un peligro grave de dejar la suspensión. Un alerón volando tras un toque…. es mejor no pensarlo si tenemos en cuenta de lo que le pasó a Felipe Massa con un muelle que apenas pesa 700 gr.

La FIA quiere tomar cartas en el asunto. La prohibición de lastre en el morro es una de las medidas que están en estudio… aunque si de verdad los coches deben pesar finalmente 20 kg. más, habrá todavía más lastre para repartir. Quizás lo sensato imponer un peso mínimo al monocasco para evitar este peligro

Raymond Blancafort

Teoría de la Conspiración

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La parrilla de salida de Spa fue realmente sorprendente. Force India, Toyota y BMW estaban delante y los grandes sufrían mucho más de lo previsto. La diferencia era tal que hubo quien intentó buscar los tres pies al gato.

Lo “sospechoso” es que los tres equipos que estaban delante tenían imperiosa necesidad de estarlo. Uno, Toyota, porque los directivos de la casa madre albergan dudas sobre su continuidad. Los otros dos porque buscan comprador… aunque después de Spa quizás Vijay Mallya decida seguir con Force India.

¿Porqué de repente estos tres coches corrieron tanto? Alguien sugirió que todo era un tema de neumáticos. Que en el vértice de la F-1 se había creído necesario darles una ayudita y como el hacer vista gorda en el peso es delicado,  ésta vino en forma de unos neumáticos con prestaciones algo mejores. Los ingenieros de F-1 dicen que con una mejora aerodinámica se ganan de 3 a 5 décimas; que con el motor, a lo sumo 2/10…. pero un buen neumático hace ganar dos segundos.

La Teoría de la Conspiración involucra obviamente (sin necesidad de citarlos) a Bernie y a Bridgestone, aunque está todo por demostrarse y no parece que la firma de neumáticos sea capaz de prestarse. Eso sí, tal como están las cosas ya no me extrañaría que dentro de un año, tras algún despido o enfado, saltase una minima chispa de evidencia.

Un ingeniero actualmente fuera de la F-1 tiene otra explicación. “Spa es un circuito de baja carga aerodinámica. Ahora, sólo nos queda Spa y Monza con estas características, pero hace un año teníamos Canadá y antes incluso Indianápolis. Éstos coches se adaptaron a estas circunstancias y van peor cuando se necesita más carga”.

La respuesta puede estar en Monza. Allí sabremos si la Teoría de la Conspiración tiene fundamento o no.

Raymond Blancafort