04 Noviembre 2009
Trabajo de titanes
Competición, Consejo Mundial de la FIA, Fernando Alonso, Ferrari Sin comentarios »
En más de una ocasión Fernando Alonso ha “acusado” a la prensa de haber levantado un exceso de expectativas, de hablar demasiado y con ello caldear los ánimos de sus seguidores más allá de lo que un prudente análisis recomendaría.
Y sabe que su llegada a Ferrari no ha hecho sino amplificar esta presión: duplicarla. Por una parte la “Marea Azul” (sus seguidores) que le ven ya a los mandos del coche ganador. Por otra, los “tifosi” de Ferrari que vuelven a vibrar con el “nuevo Schumacher” que les permitirá retornar a las sendas de la victoria y dominar como en las temporadas más gloriosas.
Sin embargo, la tarea que se le pide a Fernando es mucho más complicada que la que en su día tuvo que afrontar Schumacher.
No por la dirección del equipo, no por los técnicos, no por Felipe Massa, no por la ilusión y el trabajo de todos.
Sí por los reglamentos.
En nombre de la imprescindible reducción de costes de la F1, Max Mosley introdujo una serie de reglas que en la práctica han neutralizado la ventaja que tenía Ferrari. Una ventaja basada en parte en ser el equipo con mayores recursos prácticos.
Los éxitos de Schumacher se basaron en tener el mejor coche de la parrilla, en algunos años escandalosamente mejor gracias ala habilidad de sus técnicos, sí, pero sobre todo gracias a tres ases escondidos en la manga:
1- La avanzada electrónica, fruto del trabajo con Magneti Marelli y posiblemente también con los hombres de Tata. La rama informática del grupo indio pasa por ser la mejor del mundo en temas de software.
2- Tests continuos gracias a la facilidad de disponer de dos circuitos propios: Fiorano, a pie del departamento de competición de la marca, y Mugello a poco más de un centenar de kilómetros.
3- La complicidad con Bridgestone, que le fabricó neumáticos a medida de Ferrari, algo de lo que se quejaron los equipos modestos que utilizaban las gomas japonesas y que pocas veces tuvieron “neumáticos patanegra” Leer el resto de esta entrada »








